Hemos destrozado la mayor parte de nuestro litoral con la presión urbanística a la que lo hemos sometido. Si bien esto es algo que hemos hecho por el crecimiento de un sector económico básico en nuestro país; la forma que hemos utilizado ha sido tan poco sostenible que, a largo plazo, terminaremos pagándolo. Por esta razón destaca más encontrarnos con remansos como las dunas de Maspalomas en la isla de Gran Canaria.
El impresionante ecosistema de dunas te hace tener la sensación de estar en pleno desierto, si no fuese por la brisa del mar que hace que las temperaturas sean agradables todos los días del año. Es un paraje natural único que invita a ser recorrido, con gran riqueza de flora, fauna y con una bonita laguna interior. Todo vigilado desde una antiguo faro, única construcción antigua en un rincón machacado por las grandes infraestructuras turísticas, que han terminado afectando considerablemente al ecosistema de la zona.
La inmensidad y soledad dunar contrasta con la abarrotada playa, que invita al remojo en cualquier época del año, aunque en la medida que nos alejamos del faro podemos encontrar zonas de la playa más tranquilas también. Buena opción para los amantes del mar, sobre todo para aquellos que no estén dispuestos a renunciar a sus aficiones en invierno.