martes 6 de octubre de 2009

La globalización de la comida


Que el mundo se ha convertido en una pequeña aldea no lo discute nadie a estas alturas. Que cada vez están más homogeneizados los usos y las costumbres, es algo que tampoco niega ningún ser humano y que todo esto va a más tampoco.

Debo confesar que le he encontrado el lado bueno a esto de la globalización tras visitar el mercado pequinés de Wangfujin; mercado que le ofrece al visitante toda clase de delicias gastronómicas muy poco adecuadas para los sensibles estómagos europeos en general y para el mío en particular. En este mercado los escarabajos comparten mostrador con serpientes, ciempiés y penes de oveja.

Por primera vez en mi vida corrí raudo y alegre a comer al Mc Donald, cuyo omnipresente logo –en chino, eso sí- se intuía en el cercano centro comercial.

lunes 31 de agosto de 2009

Mafalda vuelve a San Telmo


Mafalda, la niña protagonista de las tiras cómicas de Quino, es uno de los personajes más internacionales que tiene Argentina y, sin embargo, hasta ahora no tenía nada que la homenajeara en la ciudad que la vio nacer.

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires ha decidido subsanar el olvido instalando una escultura cerca del portal de la casa donde residía Quino (su crador), en el bonaerense barrio de San Telmo, considerado por la mayoría de sus fans, como el barrio de residencia de este personaje de ficción.

La escultura de 80 centímetros muestra a la singular protagonista sentada en un banco blanco y pretende convertirse en un nuevo atractivo para la metrópoli porteña.

sábado 29 de agosto de 2009

Los Guerreros de Terracota


Hoy en día es realmente difícil llegar a cualquier sitio sin que te suene; son tantas las fotos que se hacen a diario y los reportajes que se realizan en tantísimas televisiones y canales de todo tipo que cualquier lugar, por recóndito que esté, ya lo has visto antes y, por tanto, pierde parte del encanto que siempre tiene la primera vez. A pesar de esto, el estar en cualquier lugar y poder palpar lo que has visto mil veces repetido sigue produciendo una sensación especial. Hace unos días estuve en Xian viendo el museo y recinto de los archiconocidos Guerreros de Terracota y debo confesar que es el lugar que más me ha impactado de China.
El complejo tiene distintas naves levantadas sobre los yacimientos, donde los arqueólogos siguen estudiando y descubriendo nuevos hallazgos. En la actualidad se estima que existen unos 7000 guerreros en formación que son una representación simbólica del ejército del emperador Qin Shihuang, que tiene su mausoleo a kilómetro y medio de allí.
Sorprende ver que cada uno de los guerreros tiene rasgos y características diferentes. Exhiben bigotes y peinados distintos, los hay jóvenes y también viejos; además las figuras representan las distintas etnias del país. Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas. Hay además figuras de caballos y dos carros imperiales descubiertos recientemente.
El yacimiento fue encontrado por casualidad en 1974 por unos campesinos que estaban excavando para hacer un pozo de agua y está considerado el mayor hallazgo arqueológico del siglo XX. Ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

viernes 28 de agosto de 2009

Serra da Estrela


El parque natural en torno al pico más alto de Portugal (La Torre, de 1993 metros de altitud) es un destino interesante para aquellos que le guste el turismo rural y los deportes de invierno.

Aunque personalmente no me encuentro en ninguno de los dos grupos, si puedo decir que este ha sido uno de los lugares que más me han llamado la atención de mi última incursión por el país vecino. También ha sido la etapa más complicada ya que, a pesar de haber escogido un caluroso día de verano para conocer la sierra, existía un importante número de nubes que decidieron conocer el pico en el mismo momento en el que lo hacíamos nosotros. Fuera de esto y de un ligero incidente con una vaca -que decidió cruzar la maltrecha carretera en el mismo momento que nuestro coche lo hacía con visibilidad nula- el viaje fue especialmente atractivo y la sierra se nos mostró con toda su diversidad y riqueza.

Esta sierra forma parte del Sistema Central Ibérico y tiene varias lagunas y valles de origen glaciar. La ruta que seguimos fue por la carretera que cruza desde Seia hasta Covilha, recorrido escogido también por docenas de ciclistas que entrenaban con gran esfuerzo y con importante riesgo para su integridad física.


En esta sierra tiene su origen una raza autóctona de perros, los Câo da Serra da Estela, parecidos a los mastines españoles, perros pastores de los rebaños que proveen a la comarca de un excelente queso.

Bonito y cercano lugar, por tanto, que merece ser tenido en cuenta en las futuras escapadas otoñales.

domingo 23 de agosto de 2009

Eclipse en China



El pasado 22 de Julio se produjo uno de los eclipses totales de sol más largos que se recuerdan. Fue visible sólo desde algunos países del sudeste asiático y la fase de ocultación total del sol duró casi siete minutos.

Nunca he tenido más interés por estas cosas que el que pueda tener cualquier persona no aficionada a estos temas, pero me ofrecieron la posibilidad de ir a verlo a China y me apunté sin pensármelo demasiado. Los aficionados a la astronomía ya habrán descubierto, desde mi segunda frase, que todo lo que yo sé de eclipses es lo que he leído antes del viaje y lo que me fueron contando mis compañeros de grupo en el largo camino hasta Wuzhen, lugar escogido por ellos para verlo.

En las reuniones preparatorias que tuvo la expedición y durante el trayecto de ida me fueron resolviendo dudas y me hablaron, con gran pasión, de lo gratificante que es esta experiencia. Debo confesar que, si bien contemplar un eclipse es algo que siempre es interesante, no terminaba de entender la euforia contenida que todos tenían ante la experiencia que iban a vivir y, aunque nadie mentaba la soga en la casa del ahorcado, me preguntaba que pasaría si después de tantos kilómetros el día amanecía nublado y el fenómeno finalmente no era visible.


Llegó el gran día y amaneció con lluvia, esa lluvia que sólo cae en Asia, intensa y monzónica, que no es que no te permita ver el cielo, es que no ves a dos metros de distancia. Los peores presagios por tanto, los nunca verbalizados, se cumplieron. El eclipse, que en todas sus fases tenía una duración de casi tres horas, difícilmente sería visible, ni donde estábamos, ni en una distancia razonable desde el punto en el que nos encontrábamos. No obstante mantuvimos el programa previsto y con telescopios, cámaras y artilugios varios nos fuimos al viaducto en construcción, a varios kilómetros de la localidad más cercana, que utilizaríamos de plataforma para el visionado. Allí montamos los equipos y nos preparamos para la ocasión como si el agua fuese a remitir, pero no sólo no lo hizo sino que a la hora en la que la luna empezaba a interponerse con el sol, la torrencial lluvia nos obligó a refugiarnos debajo del puente –los que eligieron el lugar nunca pensaron lo oportuno que fue elegir un puente y no un descampado- donde tuvimos que permanecer veinte eternos minutos. Aunque se seguía sin hablar de la contingencia, las caras expresaban el desánimo y la frustración de quienes habían hecho tan importante esfuerzo para nada.

Cuando más bajo de ánimos estábamos y cerca ya del momento en el que el sol se ocultaría por completo, dejó de llover y se abrió un esperanzador claro que nos hizo volver a nuestra posición original y a reinstalar todos los equipos. Cuando pudimos ver por fin la silueta del sol, éste se mostraba como sonriendo, como si fuese un emoticón de esos siempre sonrientes y conseguimos ver como se ocultaba totalmente y vivir esa indescriptible sensación de estremecimiento que siente tu cuerpo cuando en un lapso de dos o tres segundos, inesperadamente se hace de noche, las temperaturas bajan y los animales, desconcertados se muestran nerviosos. En nuestro caso, que estábamos en una zona de arrozales las ranas comenzaron a croar como si la vida se les acabara. Unos instante antes de todo esto logramos ver lo que me dijeron se conoce como las perlas de Bali, unos reflejos de luz fugaces formados por los cráteres de la luna, antes de la total oscuridad.

Como digo las sensaciones que se tienen en esos escasos segundos son indescriptibles, lo único en lo que pensé es en que por fin entendía por qué a lo largo de la historia se le ha temido tanto a estos extraños fenómenos. Para mi que sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo es difícil describir las sensaciones sentidas, cuanto más para quien no sabe nada ni lo espera.

Tras varios minutos de oscuridad total –en este caso más de seis- volvió a clarear el día, ahora sí de forma progresiva y todo fue volviendo poquito a poco a la normalidad, aunque el sol tardó nuevamente más de una hora en lucir sin que la luna interfiriera. Unos minutos después de volver la luz diurna, nuevamente el sol fue tapado por las nubes que sólo respetaron el momento del eclipse total y volvieron las torrenciales lluvias que esta vez no consiguieron aguar el ánimo de nadie.

Una interesante y bonita experiencia, por tanto, que recomiendo a todos los que no lo hayan vivido. El próximo eclipse total de sol se espera para el próximo verano en la isla de Pascua, en Chile, se aceptan propuestas.

sábado 22 de agosto de 2009

Lisboa


Sin lugar a dudas el país que más he visitado en mi vida, además del mío, es Portugal y a su capital, Lisboa, la conozco mejor que a muchas de las ciudades españolas. Es quizás por esto que nunca he hecho un post sobre esta ciudad, una de las que más me seducen y que tengo la fortuna de tener muy cerca.

A pesar de ser una de esas ciudades de las que conoces todos y cada uno de sus rincones no podría hacer una reseña de ella como las que se hacen en las guías de viajes y es que pasada la fiebre del turista en sus primeras visitas, en la que uno se empeña en verlo y montarse en todo, a Lisboa voy principalmente a perderme y a saborear largos paseos por sus calles, sin rumbo fijo. Voy a buscar esos rincones que me atraen, a tomarme un café en la plaza do Carmo con los amigos de allí; a perderme por la Baixa o Alfama y tomarme después una cerveza en la cervecería Trindade.

Pero si tuviera que elegir un sitio sobre otros y un momento, sin pensármelo mucho elegiría el atardecer bajo el puente 25 de Abril. Esa zona que hay bajo el puente y que reformaron hace poco, aglutina muchos restaurantes y locales de copas, pero en esas primeras horas del atardecer aún luce tranquilo, sin el agobio de gente que lo llenará un rato después, buscando temperaturas suaves y veladas largas.

En esos largos paseos y en esa búsqueda constante de momentos entrañables me he dejado contagiar también por la “saudade” portuguesa; me aficioné a los melancólicos fados, a la comprometida música de Zeca y a los rítmicos sones de las canciones caboverdianas (aunque eso es otra historia). Como colofón de este enganche por el país vecino me acostumbré a leer a algunos de sus mejores escritores, Pessoa, Torga, Lobo Antunes, Saramago y a Antonio Tabuchi, que aunque italiano es uno de los mejores conocedores de Pessoa y de la literatura portuguesa.

En esos paseos tardíos por la orilla del Tajo, no dejo de pensar en como un país tan cercano al nuestro -en todos los aspectos- ha sido tan desconocido para nosotros durante tantas décadas. Aunque últimamente parece que andamos corrigiendo ese histórico desencuentro.

Helsinki airport


Ya sé que cada pueblo de la tierra es distinto a los otros y que cada uno tenemos unas características que nos definen, pero no deja de sorprenderme a veces hasta que punto esto es así.

Hace unos días tuve que hacer escala en el aeropuerto internacional de Helsinki y desde el momento que bajé del avión que me había traído desde Madrid reparé en algo absolutamente insólito para un andaluz, en una terminal donde se movían varios miles de personas, con bares, tiendas y los habituales servicios de este tipo de instalaciones, no se oía una mosca. De hecho las únicas conversaciones que destacaban en la multitud eran de mis compañeros de pasaje y de la megafonía que anunciaba la salida de los vuelos. Esto sí que eran los gritos del silencio. ¿Serán iguales en los estadios de fútbol?