jueves 1 de septiembre de 2011

Carta abierta a la Televisión Serrana


Cuando me “colé” en vuestras instalaciones no podía saber que los días que viviría con vosotros iban a ser tan interesantes y agradables; ya me habían advertido de lo adictivos que podías llegar a ser y que mejor que no fuera a conoceros si no quería caer en la necesidad de tener que volver más temprano que tarde. Como procedo -al igual que mis interlocutores- de una tierra de naturaleza exagerada, pensé que no sería para tanto; hoy sé que el equivocado era yo.

Antes de llegar a San Pablo de Yao, en el corazón de la Sierra Maestra de Cuba, ya sabía de vuestra veinteañera existencia y había tenido oportunidad de ver algunos de vuestros trabajos. También sabía de vuestros premios y de la reciente gira por once universidades norteamericanas mostrando vuestro trabajo. De lo que no tenía conciencia es del volumen de trabajo realizado, de vuestro compromiso con la tierra que os vio nacer ni de la desinteresada hospitalidad que brindáis. Sin conoceros de nada, he tenido la sensación, en los pocos días que compartí vivencias con vosotros, de que ya os conozco de toda la vida. Habéis logrado además que conozca la Sierra Maestra como si hubiese nacido en ella. Gracias a vuestros documentales y a la Cruzada Audiovisual de 2011, en la que me abristeis un hueco, he llegado a conocer tan en profundidad la vida de los guajiros cubanos como conozco la de los jornaleros de mi Andalucía.

Sois la prueba viva de que el compromiso con la tierra y con sus gentes es lo único importante en los aciagos tiempos que corren, que este compromiso no entiende de paños calientes ni de correcciones y que el bien común debe prevalecer siempre. Por mi parte he entendido que el compromiso social tiene que ver con esas “cosas chiquitas” de las que hablaba Galeano y que está por encima de las ideologías y de las grandes líneas programáticas.

No sé que deparará el futuro -a vosotros y a mi- pero sí sé que me convertiré en vocero de vuestro trabajo y que compartiré la experiencia vivida con el mayor número de personas. También sé que en la primera oportunidad que tenga me volveré a “colar” en vuestra casa, en la conciencia de que me lo vais a permitir y que nuevamente me enriqueceré con vuestra experiencia y con vuestro compromiso.